¿Qué estamos haciendo? No es tan difícil, como alguno quiere pensar, conocer los cauces que alimentan estos hechos.
En Europa hace ya unos años hemos entrado en una crisis (en otros países nunca salieron) como bien sabéis económica, pero sobre todo de valores, hemos dejado de pensarlo, pero hace no tantos años los cambios en la sociedad han sido cada vez más rápidos y chocantes, incluso pueden habernos hecho renegar de ella.
Nuestros políticos se han desvelado como benévolos abrevaderos para vampíricos banqueros que nos sacan la sangre día a día por hipotecas de hasta 30, 40 años, o en el caso de Japón (como la condición de esclavitud en otras épocas) se heredan de padres a hijos. Nosotros mientras, no deberíamos de dejar de hacer lo mejor que sabemos: mirarnos el ombligo.
Mirarnos y pensar en tantas cosas, por ejemplo "Yo fui y dejé mis ahorros en el banco que más dinero me ofrecía".
Porque eso es lo único y principal nuestra sociedad de consumo, la acumulación de dinero, estrujar las tierras ajenas y someter a sus pobladores para conseguir un nuevo objeto material que nos haga sentir más llenos durante unos instantes. ¿Es ese el objetivo de nuestra existencia?
El dinero viene a ser una medida arbitraria para comparar el valor que le damos a las diferentes cosas. Ya hemos hablado de lo que supone el dinero fiduciario y a estas alturas todo el mundo sabe que el dinero no se encuentra materialmente en los bancos, que el 95% de la economía del globo es especulativa y electrónica y que rara vez esa acumulación de dinero se transforma en un crédito para que alguna persona común pueda crear un negocio con el que vivir y mantener a los suyos.
Antes de darnos la primera moneda que recibimos siendo aún niños para "aprender a administrarnos", nadie nos hizo suficientemente conscientes del poder que tiene el que tú demuestres el valor que le das a ciertas cosas a través del proceso de compra.
Seguramente no seas juez o congresista y no puedas cambiar leyes en tu día a día, tampoco creo que puedas decidir los índices del Euribor, lo que sí puedes hacer ahora mismo es comprar y usar tu dinero. Es decir, hacer una elección más o menos abierta, decantándote por perpetuar unos productos u otros y con ello la forma en que fueron creados. El sistema ha tenido ese gran detalle: permitirnos ser la persona que decide acabar un ciclo para que tras nuestra aprobación se repita.
Nos ha tendido el contrato redactado para que seamos nosotros los que firmemos. Nos ha nombrado Consumidores.
En nuestra relación con el dinero hay muchas cosas que no nos hemos planteado antes de criticar a los banqueros, no nos hemos interesado en saber qué tenía que hacer el señor/a del banco para tras domiciliar nuestra nómina ofrecernos semejante rentabilidad o poder regalarnos un juego de toallas, una televisión de tdt incorporado, etc. Lo único que hemos hecho es decirle que si no nos daba más intereses nos iríamos a algún banco que sí estuviera dispuesto hacerlo y esos serían los papeles que firmaríamos.
Evidentemente esas entidades han hecho profesionalmente lo que se les ha pedido, poner por delante la rentabilidad económica ante cualquier otro aspecto, cualquiera.
Es por ello que dichos bancos han puesto a nuestra elección el prestar nuestros ahorros para talar el Amazonas y conseguir madera más barata con la que generar algo más de beneficio económico a corto plazo para las grandes corporaciones a las que hicieron dichos préstamos.
Otra opción que les hemos invitado a tomar es la de invertir en armamento (por ejemplo esas minas de racimo cuyos resultados muestra Gervasio Sánchez), armas que luego se venderán con criticadas guerras mediáticas e injustificadas, a otras partes del globo donde los intereses geopolíticos reclaman diezmar la población para conseguir sus recursos naturales y esquilmarlos a ritmo de libre mercado con nuestras compras en tiempo de ocio.
Nos han ofrecido la posibilidad también de firmar que en vez de darte un crédito para sostener tu pequeño negocio y con él a tu familia, firmaras algo más rentable como especular con jugadores de fútbol que anuncian bolis solidarios pero cuyos salarios descansan en paraísos fiscales (ranking), e hinchando esa burbuja con la información deportiva más tóxica posible para entretenernos.
Y última pero la mejor de todas, les hemos elegido para que nos ofrecieran contaminar la tierra de nuestros hijos hasta dejarla yerma para cuando la necesiten. A ellos les damos nuestro dinero, a ellos les concedemos nuestra fuerza y suyos son los beneficios.
Los supermercados en su afán de servicio nos destacan con grandes letras rojas el precio de las cosas, no así su procedencia o métodos de producción. Nosotros compramos como buenos ahorradores, los productos más baratos sin darle mayor importancia a darle la vuelta a la etiqueta y saber que por 30céntimos más tu arroz será de producción española o europea (en donde, por ahora, se sigue respetando los derechos laborales que tanto demandamos). De haberlo hecho así probablemente ese pequeño gasto extra habría supuesto que parte de ese dinero lo reinvirtiera el productor en algún otro negocio próximo a tu comunidad, con lo que al final le acabaría reportando un beneficio a tu sociedad. También existen otras opciones más respetuosas con las personas y la naturaleza, como el comercio justo o la producción ecológica.
He aquí la contradicción, en nuestro costosamente inculcado individualismo pensamos en nuestro diminuto ahorro a corto plazo, mientras la producción del país desangra sus flujos de dinero hacia países que no respetan dichos derechos laborales. Allí ponemos nuestro dinero, esos son los valores que queremos preservar y por tanto debemos estar preparados para trabajar bajo las mismas condiciones tarde o temprano.
Hace tiempo mencioné que al día mueren 25.000 personas de hambre, ya se sabe que en Europa nos gusta mucho comer carne, y para alimentar a nuestras vacas Stiglitz (exvicepresidente del Banco Mundial) dice que en Europa se conceden subvenciones de 2€ por res al día, mientras que eso apenas es con lo que vive la gente que hace nuestras ropas. Sus campos pasan a ser brutales y extensos monocultivos "monsantianos" con los que alimentar a nuestro ganado, ya que así sale más barato el pienso, y ellos a cambio tienen el beneficioso honor de entrar en comercio con los países ricos y poco a poco, ellos para arriba y nosotros para abajo, vamos dando forma a este Nuevo Orden Mundial de deslumbrante fraternidad humana.
Ese New World Order del que tanto hablaba Bush padre y que precisa de nuestros (si acaso, remotamente electos) ministros de finanzas del G-20 para que se reúnan por primera vez en 2011 en los próximos días. Alegres y contentos como gayer montado en carro de pepinos (españoles), se disponen a "re-atajar" el grave problema de los paraísos fiscales, "re-atajar" porque ya recordaréis las declaraciones de Sarkozy en Londres, Sept09 "Los paraísos fiscales y el secreto bancario han terminado. Los progresos han sido espectaculares en este ámbito"... Bien lo sabe Andorra, Suiza, Gibraltar, Londres, Madeira, Jersey, Delaware y las conocidas islas paradisíacas.
Pero sucede que ese libertino comercio internacional que a nosotros nos supone que efectivamente nuestro nivel de vida se normalice (ya que este nivel de consumo es insostenible y autodestructivo), a los trabajadores de los países en vías de desarrollo no les repercute tanto, sí lo hace a sus capatac€$. Según SETEM: "En Marruecos, las trabajadoras realizan jornadas de hasta 14 horas diarias por salarios que pueden ser inferiores a los 100 euros mensuales y que casi nunca superan los 200 euros mensuales. Además, en Bangladesh, los salarios en el sector se sitúan entre los 20 y los 35 euros mensuales y los incendios y hundimientos de fábricas han matado a cientos de personas en los últimos cinco años."
Este corto de animación cuestiona si es un coste bajo el colaborar en perpetuar ese modelo de 12 horas/ 6 días / 38 € al mes al tiempo que te obligan a usar como mucho una talla 38. Más información de la campaña Ropa Limpia.
"Que el mundo fue y será una porquería ya lo se", se cantaba en Cambalache, pero hay alternativas, tantas como pereza y codicia eso sí.
Ya sabemos que reclamar el fin de una guerra, menos horas de trabajo, menos contaminación nuclear, que nuestros trabajos no se los lleven a otros países y tener tus ahorros en un banco que financia dichas actividades hace ver que estamos muy confusos con respecto a quién puede y debe empezar el cambio.
Transparencia bancaria
Aquí presento 3 opciones para saber a quién presta vuestro banco vuestros ahorros:
BankTrack es una red de organizaciones de la sociedad civil e de individuos que monitorean las operaciones del sector financiero privado (bancos comerciales, inversionistas, compañías de seguro, fondos para la pensión) y sus efectos en la sociedad y en el planeta. Nos proporciona (en inglés) una forma de saber en qué invierte nuestro banco.
Consultarlo es muy sencillo, solamente debéis ir a la pestaña naranja "banks" y elegir el banco deseado, no están todos, pero sí muchos. Una vez elegido el banco se abrirá una página con tres pestañas: Basics, Policies y Practice.
"Basics" proporciona la información básica a cerca de la identidad de este banco.
En "Policies" podréis encontrar cómo de responsable califica Banktrack la política seguida por el banco en materia de agricultura, pesca, minería, armas, corrupción, derechos humanos, transparencia... Esa calificación la hace puntuando del 0 al 5, donde el 0 es inexistente y el 5 es excelente.
En "Practice", muestran los casos más peliagudos de los conocidos en los que está envuelto dicho banco, calificándolos como "Dodgy deals", algo así como tratos arriesgados.
Podéis tambien consultar la consideración que le merece a esta organización la supuesta banca "cívica" (que no ética) de Caja Navarra (que te permite destinar parte de tus beneficios a proyectos sociales pero no tienen restricciones en cuanto a sus inversiones en armas), tampoco hace falta ir siempre al Santander o al BBVA.
Otra opción en castellano es Bancalimpia, un gran trabajo de SETEM, en el que se centra más en el caso español.
Aquí os dejo un enlace a un informe completísimo de los negocios sucios de estos bancos , sobre todo Santander, BBVA...

Esta opción también en castellano. Es mucho más impactante en su estética, pero a mi juicio algo menos informativa... aunque sí propone opciones de banca ética para toda la zona de Europa.
Os podéis descargar el perfil del banco con algunas de sus acciones más meritorias.
¿Hay opciones a esos bancos? SÍ
Hay varias, yo conozco más Triodos y Fiare, y sí tengo desde hace meses dinero en Triodos, igual que lo tienen empresas con buena facturación sin ningún temor.
Triodos, de inicios holandeses, lleva desde 1980 creciendo poco a poco y sin necesitar inyecciones estatales por malas prácticas. No cotiza en bolsa y mantiene un índice de solvencia y un rating excelentes. ¿Más información?
un ejemplo de transparencia.
Fiare es otra opción española, y es la agencia en nuestro país de Banca Popolare Ética:
http://www.proyectofiare.com/Default.aspx?tabid=81&idnot=7fa783a5-818f-4dc2-8618-ec1dc50b7ff3%20%20 15min
Ahora que sabes esto...
¿En verdad quieres que el mundo cambie?




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